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DOMINGO II DEL TIEMPO ORDINARIO

(18 de Enero de 2026)

Semana de preparación:
Lunes 12 al Sábado 17 de enero de 2026

AMBIENTACIÓN E INVOCACIÓN DEL ESPÍRITU SANTO

 

a.      Saludo y acogida…

b.      Signo: La Palabra de Dios, un santo crucifijo, un cirio encendido, ministros extraordinarios de la comunión, mostrando la hostia consagrada y la alegría del enfermo al ser alimentado con el pan que da la vida.

c.      Canto inicial…  

d.      Oración de invocación del Espíritu Santo...

e.      Testimonio de vida…

1. LECTURA: ¿Qué dicen los textos?

Lectura del libro de Isaías 49, 3.5- 6

 

Me dijo el Señor: «Tú eres mi siervo, Israel, por medio de ti me glorificaré». Y ahora, dice el Señor, el que me formó en el vientre como siervo suyo, para que le devolviese a Jacob, para que le reuniese a Israel; he sido glorificado a los ojos de Dios. 

Y mi Dios era mi fuerza:

«Es poco que seas mi siervo para restablecer las tribus de Jacob y traer de vuelta a los supervivientes de Israel.

Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra».

 

Palabra de Dios.

 

Salmo 39, 2 y 4ab. 7-8a. 8b-9. 10

 

R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

 

Yo esperaba con ansia al Señor; 

él se inclinó y escuchó mi grito: 

me puso en la boca un cántico nuevo, 

un himno a nuestro Dios. R. 

 

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, 

y, en cambio, me abriste el oído; 

no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios;

entonces yo digo: «Aquí estoy». R. 

 

«-Como está escrito en mi libro- 

para hacer tu voluntad. 

Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas». R. 

 

He proclamado tu salvación

ante la gran asamblea; 

no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes. R. 

 

Comienzo de la primera carta del Apóstol san Pablo a los Corintios 1, 1-3

 

Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, a la Iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados por Jesucristo, llamados santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro: a ustedes, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. 

 

Palabra de Dios.

 

Lectura del santo Evangelio según san Juan 1, 29-34

 

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: "Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo". Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel». 

Y Juan dio testimonio diciendo:  «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.  Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo".  Y yo lo he visto y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios».

 

Palabra del Señor.

 

2. MEDITACIÓN: ¿Qué me (nos) dicen los textos?

 

"He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado". Juan señala la presencia del esperado. No duda en apuntar con el dedo en dirección a Jesús. Pero esta información presupone un interés en quien la busca. No basta decir: Ha llegado. Está aquí, en medio de nosotros míralo. Es necesario que esa presencia responda a las expectativas, al deseo, a la búsqueda de alguien.

Jesús, dice a los dos discípulos del Bautista que le siguen un poco apurados, les hará una pregunta fundamental: ¿Qué buscan? El Dios que viene a buscar a los hombres, se deja encontrar solamente por quienes lo buscan y que saben precisar por qué lo buscan. Una dimensión fundamental de nuestra existencia de cristianos está caracterizada por esta postura de búsqueda. El creyente debería ser, esencialmente, un buscador de Dios.

Hoy, Jesús viene a nuestro encuentro en este momento. ¿Deseo realmente encontrarme con Él? Jesús conoce muy bien nuestro pecado, y quiere curarnos. No hay que tener miedo a abrirle las puertas de nuestro corazón a Jesús, a nuestro Salvador, a nuestro Dios, a nuestro Padre.

Es la Iglesia la que dice hoy: “Este es el Cordero de Dios”; es la Iglesia quien lo anuncia; es en la Iglesia donde Jesús sigue haciendo sus gestos de gracia que son los sacramentos. Esta acción y la misión de la Iglesia expresa su maternidad.

3. CONTEMPLACIÓN: ¿Qué se me permite sentir, según los textos?. Entra en el sagrario de tu conciencia, que está allí en tu corazón y ten un encuentro íntimo con Dios Padre, Hijo y  Espíritu Santo.

 

4. ORACIÓN: ¿Qué me (nos) hace decir el texto?

 

Señor Jesús, Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, aquí estoy para hacer tu voluntad. Permíteme ser luz para los demás, testigo fiel de tu amor y tu salvación. Renueva en mí el don del Espíritu Santo, y envíame a proclamar tu nombre hasta los confines de la tierra. Amén.

 

5. ACCIÓN: ¿A qué me (nos) compromete el texto?

PARA CONCLUIR…

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